Por mandato del VI Congreso Nacional de la Central Unitaria, realizado en noviembre de 2014, se ha convocado al Tercer Congreso Extraordinario para los días 11, 12 y 13 de noviembre del 2015, con la finalidad central de estudiar, debatir y desarrollar a manera de conclusiones, una gran reforma estructural, que corresponda a la reforma estatutaria que se pretendió en el congreso de Santa Marta y que no se pudo lograr por ausencia de conclusiones en la comisión respectiva. Así mismo, bajo el liderazgo de los departamentos de la Mujer y de la Juventud en coordinación plena con el Ejecutivo Nacional, fueron también convocados para los días 8, 9 y 10 de noviembre de 2015, el Congreso Nacional de la Mujer Trabajadora vinculada a la CUT y el Congreso Nacional de la Juventud Trabajadora igualmente de la Central. Los tres eventos a desarrollar forman parte de la permanente dinámica interna y hacia lo exterior de la CUT, que marca la diferencia de nuestra central en el mundo sindical, cuando de aplicar sus principios y sus objetivos se trata. La coyuntura estructural y política que en tiempo presente estamos viviendo, ubica en estado excepcional, la realización de los tres congresos, pero en lo fundamental el tercero extraordinario que tiene carácter deliberatorio y decisorio sobre la responsabilidad institucional como autoridad mayor de la CUT, no solo para optar por las reformas estructurales internas que considere, sino además, para actualizar la política y su estrategia de desarrollo en relación al acontecer nacional e internacional, fundamentalmente en el mundo del trabajo. Los informes que provienen de organismos internacionales entre otros, la ONU y la OIT, respecto a los temas económicos y sociales, indican que por ejemplo, en América Latina y el Caribe, se mantienen en condición preocupante de desigualdad la distribución del ingreso, con aumento de los índices de la pobreza y la indigencia, según los estudio realizados por la Comisión Económica para América Latina Cepal. Para el 2014, el estudio registra 167 millones de pobres, de los cuales 71 millones son indigentes, y agrega la Cepal que la coyuntura económica no ofrece posibilidades para disminuir las tasas de crecimiento de pobreza e indigencia. En el caso de Colombia, la división de Desarrollo Social de la Cepal indica el crecimiento de las familias en la línea de indigencia en las ciudades, y que esa tendencia se acentuará en un contexto económico que no tiende a modificarse y, por el contrario, se agudiza por los intereses del capital frente a los intereses sociales. Es claro que lo que plantea la Cepal en su informe coincide con la crisis de crecimiento económico para el año 2015, que según los estudiosos el tema se situará en el 0,3%, lo cual indudablemente ocasionara efectos negativos en el mercado del trabajo como el aumento del desempleo, que ya el mismo Dane empieza a mostrar en sus cifras y obviamente el incremento de la indigencia y la pobreza en Colombia, o en cualquier parte del mundo, genera disminución en el consumo de los hogares.