El país atraviesa una situación de mayor profundización del conflicto interno, pues al lado de la inequidad social y los desplazamientos producto del escalamiento de la guerra, estamos ante un modelo económico extractivo que deja enormes secuelas en lo ambiental y en la propiedad de la tierra y de los recursos naturales no renovables, lo cual debe ser repudiado por la población entera. En el año 2011, el movimiento sindical recibió 601 amenazas, mientras que en lo corrido del año 2012 hemos registrado 66 amenazas, incluidos 11 homicidios; en un país donde la violencia social y política es sistemática y selectiva, y donde las amena zas en muchas ocasiones son el aviso de una agresión al derecho a la vida , lo cual tiene una clara intencionalidad de atemorizar y paralizar el libre ejercicio de la libertad de asociación de las organizaciones sociales.