Este Informe, titulado Reconocer el pasado, construir el futuro, es el paso final de un proceso que ha sido posible gracias al interés, la voluntad y el compromiso de tres importantes actores de la sociedad colombiana: el gobierno nacional, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Vicepresidencia de la República y el Ministerio de la Protección Social; las centrales y confederaciones sindicales, especialmente la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) y la Confederación General del Trabajo (CGT); y el empresariado, representado en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI). Sin el concurso de estos tres actores, este Informe –pero, en particular, el proyecto del cual ha surgido– no hubieran sido posibles.
Un esfuerzo de este calibre fue una realidad gracias al interés de todos los actores por buscar una solución conjunta a una situación que ha afectado al país durante varias décadas. Su participación, activa y decidida, es para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) una muestra de su compromiso y disposición en avanzar hacia la construcción de acuerdos y soluciones. Todos ellos hicieron que una idea surgida hace tres años se convirtiera en el punto de partida de un análisis interdisciplinario, plural y riguroso sobre el fenómeno de la violencia contra sindicalistas en el país.
El presente documento –junto con las seis investigaciones que lo acompañan desarrolladas por centros de investigación de reconocida trayectoria en Colombia y los quince espacios de discusión, en los que participaron todas las partes involucradas en el proyecto, que se organizaron en torno al tema entre talleres, conversatorios y seminarios– constituye el resultado de un ejercicio singular de diálogo constructivo, democrático, franco y respetuoso entre actores con intereses disímiles y a veces contrarios. Un ejercicio que logró abrir espacios de confianza para que las partes brindaran sus aportes a la comprensión compartida del problema.
El papel del PNUD fue principalmente el de promover y auspiciar este diálogo entre los actores. Después de poco más de dos años constatamos con satisfacción que los intereses de las partes pueden converger en un mismo propósito: el de avanzar decididamente hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas en donde el sindicalismo desempeñe un papel central. El Informe Reconocer el pasado, construir el futuro se dirige en esa trayectoria y pretende con- vertirse en un punto de partida que facilite la construcción de acuerdos que permitan superar este fenómeno de violencia.
Todo lo anterior es también gracias a los seis centros de investigación cuyos insumos han sido la base para la construcción del Informe: el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC); el Centro de Investigación y Educación Popular (CINWP); la Corporación Nuevo Arco Iris (CNAI); la Fundación Ideas para la Paz (FIP); el Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (DeJusticia) y la Universidad Externado de Colombia. Los equipos de estas seis organizaciones contribuyeron incansablemente a entender, con sus análisis, las causas y características del problema.
En igual sentido, corresponde reconocer el acompañamiento de un grupo de docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Colombia que, con su experiencia y rigor, permitieron asegurar la calidad de las investigaciones y las discusiones que estas animaron. Otras organizaciones, como la Escuela Nacional Sindical (ENS) y la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) –invitadas como interlocutoras– también enriquecieron el debate con sus aportes.
Esta iniciativa no hubiera sido posible sin el compromiso de las embajadas y agencias de cooperación de los ocho países que apoyaron y financiaron esta iniciativa: Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Su participación activa y cualificada durante los espacios de diálogo son prueba fehaciente del interés de cada una ellas por contribuir a la erradicación de todas las formas de violencia en Colombia.
El respeto por los derechos humanos y el reconocimiento del sindicalismo como protagonista de este sistema político son parte central de la agenda del actual gobierno. Estamos seguros de que este Informe, con su análisis y con sus propuestas de política pública, contribuirá a su puesta en marcha. Creemos que dialogando se construyen acuerdos; una premisa que ha sido pieza fundamental de un proyecto que finaliza con la entrega de este Informe. Los resultados y análisis consignados en estas páginas son, por tanto, un punto de vista que esperamos sea útil para nutrir las miradas sobre la democracia en Colombia y la relación entre sus actores.