La situación más grave que el sindicalismo en el mundo haya vivido y esté viviendo por factores de violencia, está en Colombia. Solo hasta el año 2014, la CUT reporta 3.062 asesinatos de sindicalistas y 13.670 violaciones a la vida, libertad e integridad a miembros de la Central, con un 97,6% de impunidad. La persecución contra el movimiento sindical no concluye, se agudiza políticamente y se mantiene la violencia contra su accionar. Estas razones le dan autoridad a nuestra Central para pronunciarse como en efecto lo ha hecho desde su constitución, a favor de la negociación política del conflicto armado con los movimientos guerrilleros existentes Farc, ELN, y EPL. De igual manera, la CUT mantiene su exigencia al Estado y a sus gobiernos, por una solución definitiva a las bandas paramilitares, ahora mutadas en Bacrim, para erradicar de fondo la violencia que ha azotado a nuestro país por varias décadas y generaciones de colombianos. Ahora que el Gobierno y las Farc han llegado a un acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, y se convoca para el próximo 2 de octubre la realización de un plebiscito nacional refrendatorio de esos acuerdos por la paz, la CUT ratifica y orienta a sus organizaciones afiliadas a trabajar por el SÍ en el plebiscito, que en esencia significa el SÍ a la paz. De hecho, anhelamos que de la misma forma se dé la negociación política con el Ejército de Liberación Nacional y con el Ejército Popular de Liberación, puesto que coincidimos con un sinnúmero muy importante de organizaciones sociales y políticas, que si bien, con estos procesos y una política de Estado que erradique las mafias, el paramilitarismo y las bandas criminales, se darían las condiciones ideales para la reestructuración general del Estado, en perspectiva de la conquista de una nueva democracia, en el terreno político, económico y social, que saque de la profunda brecha de inequidad social al pueblo colombiano.