En nombre del Comité Ejecutivo Nacional, presento un saludo fraternal y de clase a la 56 Junta Directiva Nacional de nuestra Central. Como siempre, instalamos esta sesión invocando la memoria de las y los mártires que nuestra Central ha sufrido a lo largo de su existencia y cuyo espíritu nos ha de servir de aliento, de inspiración y de alto grado de responsabilidad, para continuar en la tarea de construcción y defensa de una auténtica democracia y Estado Social de Derecho, que sin genocidio ni represión a las luchas sociales, podamos aportar el pensamiento, el ideario y la visión de Estado y sociedad, por la cual ofrendaron su vida y nosotros tenemos el deber y la obligación de continuar la marcha hacia esas finalidades. Al pretender trazar las líneas que corresponden a este informe, advierte uno de forma inmediata, como estoy seguro lo harán ustedes al finalizar la presentación, que da la sensación triste pero retadora, de que el tiempo y sus acontecimientos se han detenido respecto a sus efectos en la cuestión socioeconómica, política y de marginalidad de las organizaciones sociales, como pretensión del modelo de desarrollo y de gobierno que nos rige en el presente y el reciente pasado. Con la expectativa de la firma de los acuerdos de paz con las guerrillas, se nos están planteando retos de gran trascendencia para la sociedad y en su conjunto, los cuales debemos encarar sin ambages, de una parte mante niendo la dinámica de la lucha social, para no ser sustituidos en la interlo cución legítima y autónoma que nos corresponde como organizaciones y a la vez, respaldar por mandato de nuestra Central, la negociación política para la desmovilización de los grupos insurgentes y el advenimiento de lo que se ha llamado reformas integrales del Estado. Es claro, que aun así se suscriban los acuerdos para la paz, insurgencias y pueblo colombiano en general, encontraremos en la etapa denominada pos acuerdos, la misma crisis económica y geopolítica que viene depredando la cuestión social en el orden mundial, con solo unos beneficiarios, los grupos de poder que dominan y se expresan con sus decisiones, con sus herramientas de trabajo que son los estados nacionales y las multinacionales, los tratados de comercio o de explotación de las riquezas naturales, más los monopolios de mercado, con la locura y estado caótico del mundo financiero, en lugar de solución, más bien, profundizan la crisis económica, que en el último quinquenio, tiene acorralada a la sociedad y dentro de ella, a la inmensa mayoría del pueblo que sufre los peores rigores del modelo económico imperante.